Chocolate y literatura: una forma de aprender juntos

Leer es un pasaje de avión: te pasea por el mundo, aunque en realidad la que surca los cielos es la mente. Vemos los lugares y los rostros, disfrutamos, nos indignamos, reímos, lloramos y volvemos a reír. Y lloramos de nuevo. Nos queda la aventura, haber vivido la experiencia. Lo importante, es decidir. Porque cada interpretación es un camino y está en nosotros elegir por dónde vamos.

Escribir es otra cosa. Ya no seguimos los senderos, los construimos. Es compartir en papel lo que uno lleva consigo, aquel juego de nuestra infancia o el chiste del Negro Olmedo que quedó para siempre en la memoria. Los materiales de la vida. La propia y la que otras lecturas nos enseñaron a crear. Porque nunca se aprende mejor que en conjunto.

En este sentido, el Centro de Educación de Jóvenes y Adultos N°707 que funciona en la localidad de Sierra Chica va a tener en práctica una actividad destacable -y deliciosa-: un “chocolate literario”. Sus alumnos tienen edades muy diferentes, con distintos trayectos, distinto recorrido, distinto todo. Pero comparten las ganas de aprender y el deseo de superarse. Y lo hacen merienda de por medio.

A este encuentro está invitada toda la comunidad de Sierra Chica, para que el proceso de aprendizaje cooperativo tenga más nutrientes, más libros, más aventuras, más caminos, más creación. Más amigos. ¿Tomamos un chocolate?