Dos Leonas

por el Director de Educación de Adultos Pedro Schiuma

La administración pública tiene una vorágine que, muchas veces, sólo nos permite ver datos y estadísticas, parámetros diversos que nos informan de situaciones por lo general despersonalizadas, frías. Pero la gestión educativa no puede estar ajena a las situaciones sociales, colectivas e individuales del sujeto que es el centro de nuestro accionar: nuestro alumno joven o adulto.

El año pasado, durante la mañana de un sábado, estaba revisando mi correo personal y descubrí un e-mail bajo el rótulo “a quien corresponda”. Éste estaba dirigido a varias autoridades. Era de Rosana Cattolica, directora de la Escuela Primaria de Adultos de General Pinto.

En el mismo, ella contaba todas las actividades que se realizaban en su escuela, con el único deseo de que alguien los escuche. Su trabajo era excelente. Rápidamente le respondí. Rosana me contestó que no podía creer que el Director de la Modalidad de Educación de Adultos se estuviera comunicando.
Comenzamos un intercambio que al día de hoy mantenemos. Más tarde, ella vino a La Plata a contar sus experiencias. En otra situación fortuita, siendo consultado por la gente de prensa de la Subsecretaría de Educación mientras viajábamos desde Bahía Blanca a Tres Arroyos, se nos requería cierta información estadística del Plan FinEs, en un momento donde muchos dudaban acerca de su continuidad.

Ante la situación de no tener esos datos a mano, se me ocurrió sugerirles que tomaran contacto con la Directora de General Pinto, que era una escuela con actividades muy valiosas y que, además, contaba con un plus: la historia de Emma, una alumna de 89 años que estaba terminando la escuela primaria en esa institución. Me parecía que era una noticia importante, por todo lo que significaba mostrarle a la sociedad el esfuerzo de esta mujer y por las respuestas que daba el Sistema Educativo, muchas veces cuestionado.

La nota se realizó y Emma se hizo muy famosa, al punto que salió en la Revista del diario La Nación y recibió una visita de la Gobernadora María Eugenia Vidal y del Director General de Cultura y Educación Alejandro Finocchiaro. Periódicos, revistas, la televisión local e incluso la nacional difundieron la historia de Emma. Luego, otros canales también realizaron informes relacionados como, por ejemplo, la experiencia de un joven de 17 años y una alumna de 80 años que compartían la misma aula.

Emma cumplió 90 años este año y, lamentablemente, falleció esta semana en un accidente casero. Pero nos ha dejado su ejemplo: para aprender no hay edad y los únicos límites que existen son los que nosotros mismos nos ponemos. Mientras haya voluntad, siempre se puede seguir adelante. Esperamos que su historia inspire a todas aquellos que quieran volver a estudiar.

En otra oportunidad, hace aproximadamente un mes, estaba volviendo de Mar del Plata, luego de una jornada de trabajo con el equipo de la Dirección de la Región 19. En plena ruta, se comunica conmigo la inspectora de la Modalidad Marcela Abete, de la ciudad de Necochea. El día anterior ya me había adelantado que Jeanette, conocida cariñosamente como Jea, había tenido un accidente de tránsito cuando volvía de sus clases de FINES y debía ser trasladada a la Ciudad de Buenos Aires o al Hospital del Cruce de Florencio Varela. La situación era crítica, porque era muy complicado conseguir una cama en cualquiera de esas instituciones.

Pasaron las horas y el cuadro se volvía aún más complicado. A veces pensamos que las cosas no están a nuestro alcance y no hacemos nada al respecto, pero se me ocurrió probar una vez más. Total, perdido por perdido… Llamé a nuestro Subsecretario, Sergio Siciliano, quien luego de escuchar el caso no dudo en comunicarse con el Director General Alejandro Finocchiaro. Este último se contactó con la Ministra de Salud de la Provincia, Dra. Zulma Ortiz, quien se comprometió con Sergio a tratar personalmente el tema.

Dos horas después, llegando a La Plata, recibí el llamado del Subsecretario. La Ministra le había confirmado la disponibilidad de la cama en el Hospital del Cruce de Varela. Hablé con Marcela Abete y el domingo por la mañana se realizó el traslado. Fue realmente una suerte, porque los profesionales que la recibieron explicaron que se habían suscitado complicaciones que hubieran hecho peligrar la vida de Jea, si se hubiese demorado más tiempo.

Ahora, Jea ya fue trasladada nuevamente a Necochea y se recupera muy bien. Ojalá pueda terminar su secundario y nosotros, entregarle su título.

Dos historias de vida, dos nombres: Emma y Jea, que mucho tienen que ver con la mística que queremos para la Educación de Adultos. Seguro que hay muchísimas otras en cada territorio, pero hoy quería recordar a estas dos leonas y, en ellas, a todas y todos los alumnos de la Educación de Adultos, que lucharon y luchan para construir un país mejor, en el que todos puedan acceder al derecho a la educación.