Educación de Adultos: lazos, amor y solidaridad

—Pensé que me iba a costar más. Pero está bueno no quedarse, seguir formándose. Al terminar quiero seguir estudiando—dice Mirtha Martínez frente al stand de la Dirección de Adultos que participa del Programa El Estado en tu Barrio.

Mirtha tiene 49 años y vive en Quilmes. Como muchos adultos bonaerenses, se vio obligada a dejar la Escuela. Años después, gracias a la labor de una persona -una de las tantas que trabajan denodadamente en los equipos de territorio- pudo volver a intentarlo. Y con unos compañeros muy especiales.

Sus hijos, Eduardo y Antonella, habían abandonado el cuarto año de la Secundaria. Ella estaba muy preocupada. “El mundo se vuelve cada vez más exigente para conseguir un trabajo. Yo quería que terminen sus estudios para que se formen en la vida”, explicó. “Empezamos a averiguar en el barrio y, al no haber vacantes, nos mandaron a la Escuela (EES N°15) de la calle Bottaro. Ahí conocí a Blanca”.

Blanca Cruz es Coordinadora Administrativa y Referente del Plan FinEs Trayecto Secundario en Quilmes. Mientras estaba tomándole los datos a Mirtha para la inscripción de sus hijos, levantó la vista de la planilla y le preguntó:

—¿Vos terminaste?
—No—contestó. — Por circunstancias de la vida y problemás, dejé.
—Y por qué no aprovechás y te anotás ahora.
—¿Ahora? ¿En el mismo curso que los chicos? ¿Se puede?
Blanca sonrió.
—En la Escuela no son hijos, ni madres. Son todos compañeros.

Mirtha y sus hijos están transitando el segundo año del Plan. Ella cuenta que compartir el aula es “una buena experiencia” y que se da una dinámica muy distinta a la que tienen en su casa. “Cada cual hace el trabajo por su cuenta y lleva sus materiales. Ahí adentro vamos a estudiar”.

Pero su entusiasmo no se limita sólo a las clases. Actualmente, acompaña a Blanca en la mesa de Educación de Adultos que forma parte del Programa El Estado en tu Barrio, donde le cuenta su experiencia a otros adultos que quieren retomar sus estudios. Antonella y Eduardo también participan regularmente.

El trabajo de la Referente ha dado sus frutos y ahora es Mirtha la que sueña con ayudar a la gente. Frente al gacebo color verde del stand, mira a la mujer que la convenció de volver a la Escuela.

—Siempre le voy a agradecer a Blanca—dice—. Al terminar quiero seguir estudiando. Quiero ser asistente social.
Blanca sonríe.
—Hace 6 años que acompaño a la gente y tengo un montón de historias. Vos no solamente les estás abriendo las puertas a la Educación, sino que le estás poniendo un oído. Acompañando desde otro lado. Es muy gratificante.