La Primaria 701 de Sierra Chica: primera escuela en Contexto de Encierro

La Educación en Contexto de Encierro es una de las tareas más arduas que enfrenta la Dirección de Educación de Adultos. Esto se debe a que se trata de emplear un dispositivo de reinserción social en, tal vez, el sujeto alumno más relegados de nuestra sociedad. La dinámica propia de enseñar en situaciones de congelamiento o de grandes restricciones ha derivado en la creación de especializaciones en la temática, como es el caso de nuestro Postítulo en Educación en Contexto de Encierro.

Pero el proceso de desarrollo de esta línea de acción se remonta incluso a un tiempo anterior a la fundación de la DEA, en 1973. De hecho, la preocupación por brindar un sistema educativo a los internos de las instituciones penales ya existía hacia finales del siglo XIX. Por ello, en abril de 1889, el Estado de la Provincia de Buenos Aires decidió abrir la primera escuela que funcionaría en una prisión:  la Primaria N°701 de Sierra Chica, en el distrito de Olavarría.

La Unidad Penal de Sierra Chica había sido inaugurada el 4 de marzo de 1883. Según consta en un diario del Archivo Histórico Municipal publicado hacia fines de la década de 1940, ésta servía de “establecimiento disciplinario a -aquellos- que llevados por la fatalidad han equivocado el camino en la vida de relación, ya sea atentando contra la sociedad , o cayendo en la desgracia en un mal momento. De ahí que en sus celdas se hospeden hoy elementos de toda clase, desde el homicida que ha sido impulsado por celos o por el alcohol, hasta el asesino que obró a sangre fría y a mansalva como así aquellos que hicieron del asalto y el despojo de lo ajeno su modu vivendi“.

La historia posterior le ha otorgado una oscura fama por los hechos sangrientos que se sucedieron entre sus muros: en 1941 un recluso escapó de su celda luego de haber asesinado a su compañero y, en su intento de fuga, ultimó a Adrián Borthagaray, el Director de la cárcel quien, casualmente, había construido los pabellones en forma de panóptico que caracteriza su actual estructura; y, en 1996, ocurrió el tristemente célebre Motín de Pascuas, donde un grupo de reclusos conocidos desde entonces como “Los doce apóstoles” masacró a varios guardias y miembros de bandas rivales para luego decapitar sus cuerpos e incinerarlos en los hornos de la panadería.

Sin embargo, hay datos muchos más gratos para contar. El mismo diario citado más arriba destacaba, además, que el penal era “un lugar de trabajo de múltiples actividades, que mantiene viva la inclinación del hombre que ha trabajado o inclina a los que nunca fueron útiles para sí y la sociedad”.

De esta forma, al trabajo en la cantera de la zona, la cual era la principal tarea desempeñada por los internos, se le sumó la cración de la Primaria N°701, cuyo primer director fue Romeo Bugallo y contaba con 28 alumnos, algunos de ellos analfabetos, quienes por esa vía entraron en contacto con algún tipo de sistema educativo por primera vez en la vida.

Mucho tiempo ha pasado desde la fundación de esa escuela. También mutó la concepción del sujeto alumno en contexto de encierro y, con ella, los métodos educativos de abordaje. Pero la idea original, la voluntad primigenia de brindar un futuro mejor para aquellos que han perdido su libertad sigue intacta y es el obligación de la Dirección de Educación de Adultos mantener su vigencia y desarrollarla bajo los paradigmas actuales.

Nuestro deber es el de recuperar las historias personales, los saberes y los proyectos olvidados. Las puertas que se abren permiten cambiar vidas y, tal vez, ayudar a mejorar el mundo. Hay que seguir trabajando y procuremos recordar: la primera de esas puertas fue abierta en abril de 1889, en el penal de Sierra Chica.