Cuando la educación crea puentes

Los tiempos cambian, los sistemas cambian. El mundo evoluciona inexorablemente, aunque ciertas veces, muchos quedan en el vacío dejado por el tiempo que se va y el que no acaba de llegar.

Cuando el abismo es en la educación, entraña la inequidad más terrible. Sin embargo, si hay voluntad de aprender, no existe distancia que no pueda estrecharse, ni diferencia que no se pueda superar.

En esta oportunidad les traemos la experiencia de Mario Petrillo, un tornero de 59 años que no pudo finalizar el secundario en tiempo y forma, dado que a los 13 años tuvo que buscar un trabajo para ayudar a su familia. La normativa cambió y fue excluido del sistema cuando el título secundario se volvió obligatorio para desempeñarse en el ámbito laboral. Pero su voluntad fue grande y lo impulsó a terminar los estudios. Ahora planea continuar con una carrera terciaria.

 

Mario Petrillo:

“Tengo 59 años, vengo de una época que no era obligatorio tener el secundario. La gran mayoría que veníamos de familia humilde, decidíamos trabajar después de los 13 años, para ayudar en nuestra casa. Yo a los 16 años hice un curso de 2 años de tornería, que me sirvió para trabajar más de 20 años en empresas. Con el tiempo las cosas cambiaron, si no tenías la secundaria, no te tomaban en ningún lado, mas a allá de tus conocimientos o experiencia. A mí me cambiaron las reglas y, como muchos, pasamos a ser víctimas del sistema. Una persona mayor, con familia, no puede ir todos los días a hacer la secundaria, para que después le sirva para entrar en un sistema feroz, que excluye al que no tiene un papel que indica que podés trabajar o no…Por esto el Fines, fue para mí una bendición, en cierta forma, ya que las sedes están cerca de cada domicilio, y se puede lograr en tres años. Puedo asegurar, que hay que estudiar, que hay que rendir 29 materias en 6 cuatrimestres y que nadie te regala nada. A principios de la década pasada, el caso como el mío, estaba contemplado en una ley o reglamentación, que decía que si bien la secundaria pasaba a ser obligatoria, los ciudadanos que tenían cierta edad, se tomaba su experiencia de vida y en todo caso hacer una equivalencia de conocimientos para encarar una carrera o trabajo. Eso quedó en la nada, por lo tanto la gente como yo, quedamos fuera del sistema. Lo que hay que hacer es ver y considerar a la gente como yo, que va a estudiar en serio, para incluirnos en el sistema, como corresponde. Terminé el segundo año, rendí 20 materias y mi promedio general es 9,25…También quiero seguir alguna carrera corta cuando termine, y si es como muchos dicen que el nivel es malo, al dar los exámenes, me dirán si me sirvió el fines o no, pero muchos comentan por comentar y  son las personas menos indicadas para prejuzgar a todo el mundo por igual”.